Lo que veo mientras No corro


Todo comienza una mañana de lunes cuando el jefe me llama a su oficina, regaños y más regaños, aunque muchas de estas situaciones no están en mis manos, aun así las tomo como mías, así que esto provoca que vea mi mañana de color gris.

Me dirijo por un café, justo frente a la cafetera está Doña Soledad, de entrada su nombre me la refiere e inmediatamente después su rostro me la confirma; -Doña Soledad ¿Cómo está?-¡Hola muy bien y ¿Usted?- esa frase no viene después, pero sí… una interminable lista de las próximas personas a despedir, entre ellas dice que estoy yo, ella siempre ha sido así, tendenciosa y muy odiosa, aunque lo sé, esto provoca que ahora mi mañana gris la pase a ver a través de un profundo negro.

no correr

Al salir del trabajo inmerso en el tráfico desesperado porque los autos no avanzan, exclamo; -¡Carajo quiero llegar a casa!- hago un movimiento por demás estúpido, esto provoca que otro auto choque el lado izquierdo de mi auto; -¡Dios mío!- Asustado salgo del auto, el tipo del otro vehículo se muestra enfurecido, me comienza a gritar un compendio de frases altisonantes, le respondo y ambos encolerizados casi llegamos a los golpes, si el día ya lo veía oscuro, ahora lo veo de color rojo.

Más tarde llego a casa, triste, preocupado y enfadado, pero esto es poca cosa, ahora un montón de sobres debajo de mi puerta me saludan con enormes deudas, a todo esto ya ni siquiera le encuentro color, así es:

Lo que veo mientras No corro-

Problemas agudizados que no tienen solución, las palabras que hieren y permito que aniden en mi cabeza, además permito que la ira corrompa mi corazón; -¡Ya no puedo más!- busco rápidamente mis zapatillas para correr, aquí están, salgo de casa, activo mi reloj, el GPS tarda, aprovecho para calentar, quisiera no esperar y ya arrancar.

correr mejor

Finalmente el bip me dice que lo puedo hacer, uno, dos, tres pasos, el aire comienza a acariciar mi rostro, mi respiración se conjuga con los latidos de mi corazón, mis oídos comienzan a bloquear el ruido de los autos y del bullicio, estoy por fin conmigo mismo, podría decir que es la perfecta sincronía entre el exterior y mi interior.

Después de un kilómetro cuando las gotas de sudor resbalan por mi rostro, las cosas ahora las comienzo a ver de otro color, de azul eterno… ése que veo en el cielo, de verde esperanza… ése que veo en las hojas de los árboles, de blanco paz… ése que veo en las sonrisas de las personas que veo pasar.

Kilómetro tras kilometro los problemas van quedando atrás, no los evado, los enfrento, porque mientras corro veo cómo darles solución, organizo, idealizo, sonrío, decido, asumo, viajo, recuerdo, pero sobre todo mientras corro; –Me amo– cuando lo hago logro ordenar mi mundo, corriendo no sólo veo al mundo de mil colores, lo veo con mil posibilidades.

no corra

Al correr muchas veces lo hago solo, es justo este momento que aprovecho para conversar con el mejor amigo que llega a tener un corredor, y ése…

Es Dios

-Eso es correr entre la perfecta comunión entre él y yo, el mejor pretexto para ver las cosas con un mejor color, porque sé que junto a él, siempre encontráremos la perfecta solución-

-Por leerme… mil kilómetros de gracias-

Firma Korridori

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