Soy corredor, soy adicto y no me quiero curar (Héctor Mendoza)


Este es un espacio para que korridores de todos los países de habla hispana nos compartan su manera de sentir o vivir esta locura llamada correr.

Porque por más lejos que nos encontremos, corriendo nos conectamos.


Hola, soy Héctor Mendoza, modelo 1959 de 65 años, nací en Distrito Federal (Capital de México) -no estoy viejo, sólo soy un clásico- mis hijos Carolina y Héctor adentrados en los ultras, y mi “vieja” (como de cariño le digo a mi esposa) situada en los medios maratones, ah y pertenezco al team: Happy Face Runners.

Empezaré por contarles… mientras iba a trabajar, mi hija me leyó un artículo trataba acerca de los –excesos de correr– y en este caso considero que primero es aceptar el mal porque de ahí partimos hacia la recuperación.

-Así que reconozco que todo lo que estaba leyendo me estaba describiendo-

el dolor de correr

Para mi correr significa; libertad, lo hago porque me gusta, es algo mucho más fuerte que yo mismo, me encanta sentir la adrenalina de correr en las madrugadas de martes sobre el primer carril de la autopista, en donde los trailers pasan a escasos dos metros a mi lado, la obscuridad es mi cómplice en esos momentos en los que a hurtadillas robo espacio a los vehículos para hacerlo total y completamente mío.

Los fines de semana para mí no son para descansar, son para hacer fondo, cualquier lugar es bueno para tal efecto, me encanta sentir el dolor de la distancia, el palpitar de mi corazón retumbar en cada sprint, el terrible malestar estomacal y el dolor de cabeza producto del a veces esfuerzo realizado, comprobar que soy capaz de subir alguna cuesta sintiendo reventar los muslos y las pantorrillas.

amigos running

He padecido lumbalgia, fascitis plantar, el tormento del dolor de las ampollas reventadas y las uñas enterradas, he luchado contra la inflamación del nervio ciático que manda a la banca al más pintado, haciendo que el largo periodo de recuperación sea más doloroso por no poder correr que cuando se está realizando esta actividad, el estado de ánimo cambia conforme pasan los días.

-El no poder correr ni hacer nada, estar inactivo es estar como en el limbo-

Tengo problemas familiares por mis horas de ausencia en casa, las reuniones familiares para mi han escaseado, tengo a veces que argumentar entrenamientos o carreras para no asistir, en el trabajo, ni se diga de los eventos, trato de escabullirme temprano para poder descansar o de plano no asisto ese día a laborar, los temas que se tratan en las pláticas se tornan aburridos e incluso son para mi insoportables, los compañeros en su momento me han dicho que hasta soy el raro de la compañía, huraño y distraído, yo le llamo; -mecanismo de defensa-

Me gusta sentir el doloroso y exquisito tormento de todo mi cuerpo cuando dice, uno más, uno más, me encanta percibir el aroma del viento, sufrir y gozar cada paso, llorar y reír en cada brecha, desesperación, dolor, agonía, sufrimiento, todo eso y más se soportan con una sonrisa, pensar en lo complicado que ha sido llegar hasta aquí y dejarlo buenas a primeras es inconcebible.

team happy face runners

Aire, viento, frio, calor, sol, lluvia, granizo, polvo, lodo, piedras, ríos, veredas y valles todo tipo de terreno, cualquier día, cualquier hora son excelente oportunidades que se me presentan para correr, me encanta correr libre, aunque no evado los compromisos, también acepto retos, las rutas pueden ser las mismas, pero siempre serán para transitar diferentes, los días cambian, las horas pasan los paisajes ahí están.

La gente que no corre, poco entiende de esto, es más, ni yo mismo alcanzo a comprender en que momento me vi metido en la vorágine de correr, empecé con 10 Km en asfalto, luego 21, después entre a la montaña y fue el acabose, siguieron los maratones que por cierto ya perdí la cuenta de cuántos y siguieron los ultra, con los cuales existe una extraña relación entre ellos y yo, hay un pacto con la muerte, ni ella ni yo nos seguimos, simplemente sabemos que algún día nos encontraremos.

Me gusta platicar con EL JEFE, es mi acompañante en las largadas, soy egoísta, en esos momentos solo existimos EL y YO, llegar a la meta trazada y gritar a todo pulmón, ¡GRACIAS JEFE! es mi combustible para la siguiente, antes ahora ya le he disminuido a las carreras, antes no importaba cual se presentara.

happy face runners

Bueno en fin, Sí… –RECONOZCO QUE SOY ADICTO– me encanta maltratar mi cuerpo con las distancias, flagelarlo con las cuestas, martirizarlo con las rudas pendientes, sentir el dolor del ácido láctico acumulado en las rodillas es para mí una sensación de delicioso andar en el mismísimo infierno.

Si a eso le sumamos mi padecer de ácido úrico, pues benditas sensaciones de dolor que de repente se dan a cada paso, pero no importa, sé que algún día ya no más lo haré, pero mientras tanto disfruto cada paso, con pasión y locura, amor y odio, riendo y llorando, beneplácito y tormento, y toda esa serie de sentimientos encontrados que solo los que corren entenderán de que se trata, así pues termino reconociendo:

¡HOLA SOY HÉCTOR, SOY ADICTO Y NO ME QUIERO CURAR!

Gracias a todos nos vemos pronto (Korridori Gracias)

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KM.

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